Metodología

La Xixa Teatre trabaja a partir de la unión de tres metodologías: el Teatro de los y las Oprimidas (TO), el Trabajo de Procesos y la Educación Popular e Investigación-Acción Participativa (IAP). Estas tres metodologías tiene elementos en común (son críticas en la medida en la que cuestionan las relaciones de poder, son participativas, ofrecen marcos de creación de conocimiento, trabajan a partir de procesos de cíclicos de toma de conciencia y están orientadas hacia la transformación social a favor de un mundo más justo). A su vez, estas tres metodologías ofrecen herramientas diversas que se complementan. A continuación detallamos de manera esquemática los tres métodos. 

Principal referente: Paulo Freire

 

La educación popular es una filosofía y una pedagogía basada en el concepto de educación liberalizadora de Paulo Freire en la cual: 

 

Personas que influenciaron el desarrollo de la educación popular y la IAP.

a) Todos los agentes son susceptibles de enseñar y de aprender.

b) Todos los agentes son dueños de algún conocimiento.

c) Todos los agentes son sujetos del proceso y nunca objetos del proceso.

d) Todos los agentes tienen igual derecho a hablar y ser escuchados.

e) Todos los agentes tienen igual derecho a proponer problemas, opciones, contenidos y soluciones.

 

La investigación-acción participativa (IAP) consolida esta forma de enseñar-aprender en un método de creación de conocimiento. La educación popular y la IAP analizan cómo, en los contextos sociales, los hombres y las mujeres pierden su humanización a través de la no reflexión de las situaciones de poder, y por tanto pierden su capacidad innata para la transformación (Freire, 1973). Los sujetos que participan en estos procesos son generadores de conocimiento y agentes de transformación simultáneamente.

 

La educación popular y la IAP se basan en un ciclo de concientización mediante el cual reflexionamos-actuamos-reflexionamos para tomar conciencia cultural, conciencia dialógica y conciencia sobre las estructuras de poder.

 

Principal referente: Augusto Boal

 

El Teatro del Oprimido desarrollado en la década de los setenta por el dramaturgo brasileño Augusto Boal ha constituido una de las principales herramientas de la comunicación participativa y para los movimientos de educación popular latinoamericanos. A diferencia de muchas vertientes del teatro social, el Teatro del Oprimido (TO) es un teatro político. Es un ensayo colectivo de emancipación. Basado en la epistemología de la Pedagogía del Oprimido, el TO permite analizar mediante el teatro los abusos de poder perpetrados y perpetuados de forma sistémica en nuestras micro-estructuras cotidianas. Esta metodología consta de diversas herramientas: Teatro Imagen, Teatro Foro, Teatro Legislativo, Arcoíris del Deseo, Teatro Invisible y Teatro Periodístico. El TO utiliza juegos teatrales para des-mecanizar nuestras percepciones, haciéndonos conscientes de nuestros filtros culturales mediante la explicitación y colectivización de nuestros propios conflictos y experiencias. La colectivización de las problemáticas individuales, y posterior extrapolación a una historia grupal, permite buscar alternativas colectivas a situaciones que suelen resultar de difícil solución desde una postura individual. 

 

Cómo principal herramienta de la metodología se realizan piezas de Teatro Foro. En el Teatro Foro, los actores y actrices desarrollan una pieza de teatro corta basada en la colectivización de las propias experiencias de los actores y actrices, o acto-activistas. Dicha pieza se compone principalmente por varias caracterizaciones: el/la oprimida, el/la opresora, los/las aliadas y el/la Curinga. El Curinga es el personaje que interactúa con el público, es decir, con los espectactores y espectactrices. El postulado de la pieza es que el/la oprimida siempre tiene capacidad de acción para enfrentar al opresor/a. En el momento de mayor conflicto, el Joker o Curinga detiene la pieza. Mediante el diálogo abierto por parte del público se proponen alternativas para intentar solucionar el conflicto en escena. El Curinga invita entonces al espectactor o espectactriz a que sustituya a uno de los personajes en escena. Se prueban tantas alternativas como propuestas surjan. 

 

Texto extraído de aquí. 

Principal referente: Arnold y Amy Mindell

 

El Trabajo de Procesos (TP) o la Psocología Orientada a Procesos (POP) ofrece un modelo que integra y utiliza contribuciones de varias disciplinas para facililtar la transformación y el crecimiento tanto individual como colectivo. Su metodología se aplica en diferentes áreas: desarrollo comunitario y organizacional, capacitación en diversidad y liderazgo, psicoterapia individual y familiar, consultoría en relaciones y facilitación grupal.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El Trabajo de Procesos se centra básicamente en desarrollar un estado de concienca; es decir, ayudar a las personas y los grupos a darse cuenta de cómo perciben y viven sus experiencias, aprender a cambiar su enfoque y descubrir la indormación que no notan o marginan y que limita su capacidad de respuesta. Gran parte de la información que necesitamos para transformar/nos y crecer, no es percibida porque reta nuestra conciencia ordinaria. Sin darnos cuenta, marginamos ciertos aspectos -que llamamos subjetivos- de nuestra experiencia cotidiana: emociones, anhelos, sueños, intuiciones, fantasías, estados de ánimo, etc., porque entran en conflicto con nuestro sistema de creencias básico o con la cultura dominante a la que pertenecemos. Por lo tanto, no nos damos permiso de sentir o hablar de experiencias que están fuera del margen de nuestra conciencia ordinaria y poder percibir señales e información de una realidad no ordinaria. Afortunadamente, lo que marginamos no desaparece, sólo toma caminos diferentes para manifestarse y ser tomado en cuenta, ya sea en lo personal o en lo colectivo. La información -al igual que la energía- no se crea ni se pierde, sólo se transforma; generalmente toma la forma de algo que no atrae o nos perturba. Los síntomas corporales y enfermedades, las tendencias adictivas y adicciones, los sueños o anhelos imposibles, los accidentes repentinos, los problemas de relación, malos estados de ánimo cambiantes o difíciles, los conflictos grupales, las tensiones mundiales, etc. tienen un “para qué” aunque su significado o valor no sea comprensible inicialmente. El TP consiste en por un lado el aprendizaje cognitivo (teorías, métodos y estructuras) y, al mismo tiempo involucra un profundo trabajo interno y una actidud “espiritual” que nos permite aprovechar incluso los peores problemas y las situaciones más polarizadas como oportunidades para despertar nuestros mayores dones. El TP nos enseña a conectarnos con nuestro ser más profundo y aprender a fluir creativamente en medio de circunstancias extremas. 

 

Texto extraído de aquí.

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